Al verlos juntos, el sexto sentido de Estrella le decía que no era nada bueno. Frunció el ceño y regresó al café para que los demás no se enteraran.
Claus ya había llegado, primero llevaron a Rosalía y Yune a casa, las acompañaron a cenar en la vieja mansión. Durante ese tiempo, Rosalía no paró de ofrecer platos a Estrella.
—Estrella, mírate nada más, que delgada estás, tienes que alimentarte mejor.
Estrella sabía que eran genuinamente buenos con ella, no podía negarse, terminó comiendo todo