Javier llevó a su equipo al almacén número ochenta y nueve.
Esta vez solo fue con unos pocos hombres para explorar la situación.
Para su sorpresa, cuando llegó al almacén número ochenta y nueve, encontró que Walter ya estaba esperando allí.
Al ver que Javier llegaba con su equipo, Walter se quejó:
—¿Por qué tardaron tanto en venir?
—¿Cuánto tiempo has estado esperando aquí? —preguntó Javier, indiferente, parado frente a Walter.
—Desde las seis —se quejó Walter.
En este lugar desolado y despobla