—No te preocupes —respondió Héctor con calma y continuó con el examen médico.
Cuando finalizó, dijo:
—No hay lesiones graves. Si hubiera llegado dos minutos más tarde, el dolor ya habría desaparecido.
Al ver a tanta gente rodeando a su jefa, Héctor pensó que Estrella había causado algún altercado. Sin embargo, sabía que Estrella no era una chica indiscreta y no haría una cosa así. Después del examen, se dio cuenta de que sus sospechas eran ciertas. No pudo evitar preguntarse en su corazón: ¿qué