Durante los dos días siguientes, Estrella volvió tarde casi todas las noches, ya que tenía que ir a casa de la familia Pérez a atender al abuelo. Claus no dijo nada cuando ella le dijo que iba a un evento del club.
Cada vez que ella mencionaba su deseo de marcharse, la familia mostraba su entusiasmo y la invitaba a cenar, lo que le resultaba difícil de rechazar. El abuelo Pérez era amigo de su maestro y, debido a esa conexión, Estrella se sentía obligada a aceptar.
Sin embargo, lo que más le m