Por la noche, Estrella fue a la mansión vieja de la familia Burgos para cenar con Rosalía. Claus había venido a recogerla por la tarde porque también era el requisito de la abuela.
Sentada a la mesa, miró los platos y se dio cuenta de que eran todos de su gusto. Se sintió conmovida y le dijo a Rosalía:
—Abuela, ¿por qué no ha preparado los platos que te gustan?
Rosalía sonrió y le contestó:
—Puedo comer todo lo que quiero en cualquier momento. Como no me visitas aquí frecuentemente, quiero que c