Estrella comprendió algo de repente. Antes de que pudiera hacer más preguntas, varios maquilladores tiraron de ella y la sentaron en una silla. Estaba a punto de levantarse cuando un par de manos grandes le apretaron los hombros.
—¿Para que te levantas?
Al oír la voz de Claus, la piel de Estrella se erizó.
—¿Qué significa eso?
—Hoy es tu decimoctavo cumpleaños. Cuando termines de arreglarte, sal conmigo para recibir a los invitados —dijo Claus ligeramente. Se apreciaba un tono divertido en su vo