Sin importar lo que dijera Javier, Paula permanecía inmóvil en su lugar, sin intenciones de irse.
Era evidente que aún quería involucrarse, mostrando una total determinación que no cesaría hasta ver a Claus.
Javier pensó que, con una actitud demasiado suave, no lograría en realidad persuadir a Paula.
Advierte fríamente: —Paula, ahora la señora ya está al tanto de toda la situación, y ella es muy capaz. Ya ha conseguido un antídoto para el joven Claus. En cuanto a ti, Paula, por lo que le hici