Estrella no bebió el alcohol que se encontraba en la mesa, más levantó directamente su copa y arrojó el contenido hacia Raquel.
Raquel se enfureció y gritó de inmediato.
Sin pensarlo, se lanzó sobre Estrella, convencida de que había peleado muchas veces y que Estrella, de constitución bastante delgada, no podía ser su una oponente para ella.
Raquel solo sintió vergüenza; había estado en Ciudad Norte durante muchos años y nunca nadie se había atrevido a hacerle semejante cosa.
Estrella era la