Pronto, Estrella llegó al lugar mencionado.
Sin embargo, la persona que vio no era Catalina, sino en cambio una tipa bastante hermosa y llamativa.
Vestía de manera provocativa y sensual.
Mientras Estrella evaluaba a Raquel sin demostrar emoción, Raquel también la observaba.
Luego, Raquel sonrió con desdén, pensando que Estrella no era gran cosa, solo una niña.
Dado esto, ¿qué había que temer?
Raquel, presumida como era, estaba lista para enseñarle a Estrella una lección, y no le importaba