Nathan
—Te escribí una carta, quería enviártela, pero no sabía dónde encontrarte —parloteó, echa un caos encantador. Cada segundo, me enamoraba un poco más de ella, como si poseyera algún poder para controlarme. Me moldeaba a su voluntad como barro en las manos de un alfarero—. Ten, lee esto, por favor. —Me pidió, extendiendo su mano hacía mí, con su smartphone sobre su palma.
Lo alcancé y miré la pantalla con curiosidad.
“Nathan, he querido disculparme contigo desde el momento que me di cuent