Cuando despierto en la mañana, me encuentro sola en la cama, la habitación está oscura, pero ya debe ser de día, siento que dormí muchísimo. Me levanto y lo primero que hago es ir al baño. Sonrío al ver la notita que me dejó en el espejo: «¡Te espero en la cocina, bellisima!».
Orino y me aseo los dientes con un cepillo nuevo que me dejó junto al lavabo antes de reunirme con él en la cocina.
—Buenos días, mia bella. —Me saluda volteándose a mirarme cuando me siente llegar. Usa pantalones suelto