Barbra.
Minutos después….
Edward llegó a la casa de Vivian en su lujosa limosina blanca.
—Vivian, Vivian. Salid princesa, Vivian —dijo él a todo pulmón.
Vivian de inmediato salió y se asomó por la ventana con una inmensa sonrisa.
—¡¿Tenía que ser el último piso?!
—¡Es el mejor! —exclamó Vivian.
Con el ramo de rosas rojas. Edward subió y Vivian soltó su cabello meneándolo de un lado a otro con delicadeza y elegancia. Esperando que Edward llegara hasta ella.
—¿Y dime que ocurrió, cuándo e