Barbra.
—¿Dime? —se puede escuchar el sonido de voces y los utensilios a través de la llamada. Se nota que está justo en el área de la cocina.
—Estoy en tu oficina —le aviso.
—Voy para allá —avisa.
—Bien.
Cuelgo la llamada y me quedo allí esperando y mirando el lindo lugar. No pasa mucho tiempo cuando la puerta se abre y veo a Travis entrando. Usa una camisa blanca y un pantalón negro. No negaré que le queda ceñida y muy agradable a su cuerpo. Me levanto y lo miro detenerse frente a mí. Suj