26. Infierno.
Llevo días pensando como decirle a Rowan lo que me contó Hannah, pero no quiero que se moleste con ella por estar escuchando y repitiendo chismes de él en la oficina.
El tema de la tal Amelie me tiene con dolor de cabeza, a eso sumándole que Aaron no deja de pedirme que nos veamos a solas.
—Lizzy, ¿estás bien?
—¿Eh?
Vuelvo a mi realidad, Rowan está encima de mi, me mira, sacando sus manos de mi camiseta.
—Otra vez estás distraída, estás muy rara —Intenta quitarse pero lo detengo.
—Lo sé, mi