39. Perdidas.
[Rowan]
Entro a ver a la abuela, está acostada me mira y sonríe, me siento en la silla de a su lado, tomando su mano.
—¿Cómo estás? Disfrutas mucho siendo el centro de atención ¿no es así?
—Sí, siempre lo he sido.
—Lamentó decirte esto abuela, pero alguien más ya te ha robado la atención.
Tengo que decirle, no quiero que pase lo peor y que no sepa, tiene que saberlo.
—¿Quién se atrevió?
—Es como de este tamaño —Le muestro con los dedos. —Apenas, escuchamos su corazón, no lo h