TÚ CONMIGO ESTÁS SEGURA
Amaneció en aquella Playa y las primeras luces del alba despertaron a Nickolau que abrió los ojos feliz. Mila dormía desnuda en sus brazos y él se maravilló al verla allí, como un regalo que el mar le había traído.
Ella despertó poco después y se sorprendió al ver que aún seguían ahí. Estaba exhausta, Neck le había hecho el amor tantas veces que había perdido la cuenta. Ambos estaban llenos de arena, pues no había sido precisamente suave que el Griego la había sometido