Mundo ficciónIniciar sesión— ¿Creerte? ¿De verdad crees que soy tan imbécil? Tal vez lo fui al enamorarme de ti, pero ya puedo ver quien eres claramente y no quiero tener nada que ver contigo nunca más, pero después de todo sigues siendo una mujer y no puedo ver que te golpeé un hombre, pero no te equivoques, no seguiré siendo el imbécil que te amaba, así que lárgate de una vez de mi vista. — Masculló James y cada palabra impactaba en el corazón de Arianna como una bala, destrozando todo aún más, al punto que ya no sabía ni como seguía de pie, porque su pecho dolía tanto que sentía que ya no podía soportarlo y en cualquier momento se derrumbaría.
Sabía que ese vídeo la dejaba en una muy mala posición, pero, ¿Él ni siquiera podía darle el beneficio de la duda? Ella nunca se había acostado con nadie, se estaba guardando para él, para que sucediera en su primera noche como esposos, ¿Cómo podía pensar que ella se acostaría con otro por voluntad propia? ¿Acaso en este tiempo juntos ella no le había demostrado la clase de persona que era y cuánto lo amaba? — James, ¿De verdad es tan difícil que confíes en mí en esto? — sollozó Arianna desesperada y James que estaba por voltearse para alejarse de ella se paralizó, con una pequeña duda instalándose en su interior. — Te juro que esto fue planeado por Verónica, solo tienes que investigarlo, créeme por favor. — Maldita descarada, quieres seguir incriminando a tu hermana y no admitir tu culpa, entonces hoy te daré tu merecido por los Harrison y por nuestra familia. — Gritó Thomas antes de esta vez darle una bofetada con tanta fuerza que Arianna cayó al suelo y está vez ella ya no tenía fuerzas para volverse a levantar. — James no sé porque mi hermana insiste tanto en culparme, pero te juro que yo nunca haría algo así. — Musitó Verónica con tristeza mientras tomaba del brazo a James. — De hecho realmente me entristece que tengan que pasar por esto. — Sé que no es tu culpa. — Espetó James antes de girarse y caminar hacia sus padres. — Vámonos de aquí. — ¿Ves? Te dije que está mujer no estaba a tu altura, afortunadamente no invité a gente de nuestro círculo para que esto no se haga más grande, ahora hay que ver cómo lidiar con esas noticias para que no afecte la empresa. — Murmuró la madre de James claramente furiosa cuando empezaban a caminar para retirarse. — Señores Harrison y James esperen un momento por favor, quiero decirles que realmente lamentamos todo esto, no sé cómo está ingrata pudo comportarse así, no la hemos criado de esta manera, realmente esperamos que nos pueda perdonar, les aseguro que buscaremos una manera de compensarlos por esta vergüenza y les aseguro que ella ya no será parte de nuestra familia. — Dijo Elizabeth, acercándose a ellos, antes de dirigir una mirada de pura furia a Arianna. — Discúlpate de inmediato por lo que hiciste, es lo menos que puedes hacer. Arianna aún en el piso solo se quedó sin poder decir una palabra abrumada por todo este maltrato y los murmullos de los presentes que la llamaban desde “zorra” hasta “una basura” y ella no podía creer que el día que se suponía que sería uno de los más importantes y felices de su vida, se convertiría en el más doloroso. — No queremos ninguna disculpa de alguien como ella, lo único que esperamos de ustedes es que en caso de que lo necesitemos colaboren con nosotros para arreglar el desastre que su hija causó. — Masculló Jhon y luego dirigió su vista hacia Arianna. — Bueno espero que ella nos devuelva el anillo de compromiso, porque este es una reliquia familiar y ella no merece usarlo. — Por supuesto que si. — Dijo Elizabeth y se acercó a Arianna de prisa para quitarle el anillo con brusquedad y de inmediato se lo entregó a Jhon. — Gracias y espero que lo sucedido está noche aquí no se difunda. — Espetó dándole una última mirada a los pocos presentes que en su mayoría eran invitados de mi familia, antes de retirarse con su familia y casi todos los presentes también se fueron, dejando solo al personal del lugar, a Arianna y su familia. Entonces la atención de sus padres volvió a dirigirse a ella. — ¿Ves lo que acabas de hacer? Arruinaste a nuestra familia, los Harrison ya no querrán colaborar con nosotros, eres una maldita vergüenza, ya no serás parte de esta familia, así que olvídate de volver a casa, porque si te atreves a volver haré que te echen a patadas. Arianna se tensó al darse cuenta que su padre realmente iba a echarla y no se trataba solo de algo que dijo para calmar a los Harrison y no pudo evitar preguntarse, ¿Por qué siempre eran tan duros con ella? ¿No sé daban cuenta de lo rota que estaba en este momento y de cuánto los necesitaba? Ella solo quería que le dieran al menos una palabra de consuelo, incluso si después la castigaban, pero en su lugar la estaban echando sin ninguna piedad y como última esperanza miró al único en esta familia que parecía quererla. — Abuelo, ¿Tú estás de acuerdo con lo que dice mi padre? ¿Realmente no puedo volver? — Cuestionó Arianna mirando al hombre que no la había atacado, pero tampoco había hecho nada para defenderla, pero ella sabía que él podía decidir si ella podía seguir quedándose con ellos o no. — No, eres una gran decepción, no quiero volver a verte, dejaste por los suelos la reputación de esta familia. — Respondió él y esto fue para Arianna el golpe más grande que pudo recibir hoy, porque él era la única persona que realmente parecía que se preocupaba por ella en los Samuels y ahora tampoco la quería cerca. Su corazón ya destrozado se sentía en llamas, todos la juzgaban y maltrataban por algo de lo que ella sabía que no había sido su culpa, de hecho era la víctima, pero nadie le creería y la culpable se estaba saliendo con la suya. — Terminemos con esto y regresemos a casa, ha sido un largo día y aún tenemos mucho que solucionar por culpa de esta desvergonzada. — Se quejó Elizabeth lista para retirarse junto con los demás y cuando caminaban hacia la salida, Verónica volteó hacia Arianna con una sonrisa de satisfacción. Arianna solo apretó sus manos en puños, clavando las uñas en sus palmas al mismo tiempo que sus lágrimas no dejaban de caer y aguantando las ganas de gritarles y preguntarles por qué eran así con ella, pero sabía que esto no serviría de nada, por lo que solo le quedaba guardar todo este dolor para si misma y reprocharse el haber confiado en su hermana. — No debí ir, no debí creer en ella, fui tan estúpida. — Sollozó sin poder parar de llorar, al estar totalmente sola, porque incluso el personal del lugar se había ido a otra parte. De repente sintió unos pasos acercándose y una voz masculina se escuchó: — Que manera de terminar una fiesta, solo quedó la cualquiera que se la daba de santa. Al escuchar esa voz llena de burla, todo el cuerpo de Arianna se tensó y apartó los ojos del suelo para mirar al hombre que caminaba hacia ella, él era el primo de James, él cuál era un completo idiota al que le encantaban los excesos y varias veces le había hecho comentarios inapropiados cuando James estaba alejado. — Franco, ¿Qué haces aquí? Llegaste tarde, ya tu familia se fue, deberías alcanzarlos. — Musitó Arianna nerviosa, nunca le había agradado la manera en que él la miraba y siempre había tratado de mantenerse lo más lejos posible de él y así quería continuar, no tenia ánimos para lidiar con alguien así, mucho menos cuando ya no serian familia y él claramente ya estaba enterado de lo ocurrido. — Lo sé, pero yo vine por ti, quiero hacerte una propuesta, ahora que mi primo te dejó y tú claramente eres una puta, ¿Por qué no te entregas a mí? Yo si quiero divertirme contigo. — Afirmó, agachándose frente a ella. — Eres asqueroso, yo nunca estaría contigo. — Rugió Arianna levantándose del suelo para irse, harta de que todos la humillaran a su antojo, sintiendo que necesitaba alejarse con urgencia de este hombre. Franco también se puso de pie de inmediato y antes de que ella pudiera alejarse, él la tomó del brazo y la atrajo hacia si mismo. — ¿A dónde piensas ir? Deja de hacerte la difícil, que ya todos saben lo que eres. — Espetó él agarrándola con fuerza y ella sintió como un escalofrío la recorría, al mismo tiempo que el miedo la invadía. — Dejame en paz, solo quiero irme, suéltame ya.— Pidió ella aterrada, luchando por liberarse de su agarre. — Solo si me complaces. — Replicó Franco con una sonrisa, antes de intentar besarla a la fuerza, pero entonces alguien habló desde la puerta. — Suelta ya mismo a la señorita o te quedarás sin esas manos. — Advirtió una voz grave, de la que parecía emanar el peligro, haciendo que Arianna y Franco voltearan hacia él.






