Arianna miró la casa en la que había vivido toda su vida con un nudo en el estómago, sintiéndose contrariada, había pensado que pronto se iría de esta casa, pero no de esta forma, se suponía que se iría para vivir con James, para formar su propia familia, un hogar en el que pudiera recibir el cariño y calidez que siempre le habían faltado, no siendo echada como si fuera basura, no sin tener un lugar a donde ir y sabiendo que quizás ya no podría volver aquí, aunque en su interior albergaba la pequeña esperanza de que su familia se calmara y volvieran a aceptarla. Nerviosa, dudó en si debía entrar, porque tenía miedo de que su padre pudiera volver a golpearla si la veía, pero es que ahí estaban todas sus cosas y documentos, los necesitaba y sin más opción con cuidado de no hacer ruido ni alertar a nadie, entró por la puerta de la cocina, esperando que todos ya se hubieran dormido y no tener que encontrarse con nadie, pero una vez más la suerte no estaba de su lado, porque saliendo de
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