El chico al ver que comía se sentó a un lado de él, sacó una manta vieja y la colocó en ambos.
Edgar lo miró por un momento preguntando. “¿Cómo te llamas?”.
El chico sin dejar de mirar el cielo le contestó. “Ray”.
“Yo soy Edgar”.
El chico afirmó. Seguía mirando las estrellas. Edgar hizo lo mismo y alejó el pan duro escondiéndolo detrás.
Ray le preguntó. “¿Sabes cuántas estrellas hay en el cielo?”.
Edgar le dijo. “Son millones”.
Ray asintió. “Mamá decía que eran cuatrillones”. El triste se