Con Zoey en su cama, dejó de pensar en cualquier otra mujer, sobre todo en Darel. Zoey lo tenía enganchado a sus encuentros íntimos. Ansiaba poseerla y no apartarse de su calor ni un segundo. Se había vuelto adicto a sus caricias.
Recordó que algunos amigos de su grupo desaparecían en cuanto se enamoraban. No se despegaban de sus novias, pasaban día y noche en la cama y abandonaban al resto de la pandilla.
Intentó por todos los medios volver a concentrarse en el trabajo, pero ya tenía una erecci