Kieran habló mientras alzaba el rostro y sostenía la mirada de su joven amante, que temblaba de puro éxtasis.
—Hum... ya verás. Voy a poseerte frente a ese viejo asqueroso que se atrevió a comerse con los ojos a mi mujer y le daré todo un espectáculo.
Sophie levantó las piernas y las abrió hasta adoptar la posición en M mientras Kieran reclinaba el asiento hasta el fondo. Jamás imaginó que haría algo tan aterrador y excitante frente a una tienda de conveniencia ubicada en una esquina, al otro la