Los dos salieron del departamento de Zoey, cerca de la universidad, y caminaron hacia el estacionamiento mientras se decían cosas dulces al oído. Como era de esperar, la mayoría de las jóvenes que pasaban por allí estudiaban en la misma universidad que ella. No era extraño que los miraran con envidia. Las facciones atractivas de Drago y el auto de lujo que conducía explicaban aquellas miradas. Al sentirse observada, Zoey enlazó el brazo con el suyo y lanzó miradas de advertencia a las curiosas.