Los dientes de Lukyan se cerraron en torno a la carne y líquido caliente llenó su hocico. Un aullido desgarrador invadió la extensión de la zona de tal forma que todos se quedaron paralizados con la cola entre las patas y las orejas abajo.
Ryan se sacudió intentando quitarse el lobo más pequeño de arriba y giró la cabeza agarrándolo de la pata, enterrando sus colmillos en la delgada piel, destrozando los delgados huesos y tirándolo a un lado. Lukyan aterrizó a unos metros de él y se incorporó e