–Ma, tu rostro está totalmente rojo –Sacha tenía la cabeza recostada en uno de los muslos de Lukyan.
Él tenía la cabeza gacha, con el cabello cubriendo parte de su expresión avergonzada. Dios, había sido visto por sus suegros, y haciendo eso con su esposo. Bien, le había dicho que no era una buena idea, pero Dante era bueno en que él sucumbiera a sus instintos y terminar enrollados en cualquier parte.
No era que no le gustara hacer el amor con su lobo, con su alfa, era que él buscaba los lugare