Capítulo 57 ¿Me ayudarás?
Daniela se sentía más tranquila. La brisa marina que entraba por la ventana del automóvil acariciaba su rostro. A lo lejos, el mar brillaba bajo el sol, y el sonido de las olas se mezclaba con las risas de los niños. La emoción era palpable en el aire, y cada kilómetro recorrido los acercaba más a una nueva vida.
A medida que avanzaban, el aire salado del mar entraba en el vehículo, llenando los pulmones de Daniela con la frescura de un nuevo comienzo. El paisaje de