Capítulo 56 No hay que desperdiciar esta oportunidad
Mateo estaba al borde de la desesperación. Acostado en un viejo sillón en el salón de su pequeño apartamento, que compartía con su madre, contenía la explosiva reacción de rabia que amenazaba con salir a flote.
Su respiración era irregular, sus manos temblaban, y su mente no dejaba de dar vueltas. Había apostado todo a que convencería a Daniela de ayudarlo, como tantas veces en el pasado.
—No puedo dejar que esta oportunidad se me escape. —mu