Capítulo 42 ¡No puedo más!
Eugenia había llegado hasta la cocina para determinar que había demorado a Georgina. Su asistente sabía de sobra que tenía una hora fija para su desayuno todos los días.
Cuando cruzo por una de las puertas de la cocina, escucho las palabras de la desgraciada amante de su esposo. Así que no pudo evitar decirle:
—Nunca, nunca pagarás todo el mal que me has hecho. Eres una sinvergüenza, todavía te atreves a hacerte la víctima.
Georgina, al sentir el apoyo de Eugenia, se t