Capítulo 107 ¡Sabes quién soy!
Felipe se volvió hacia Gianina, sintiéndose asqueado.
—Gianina, deberíamos hablar a solas. Creo que aquí hay una gran equivocación —dijo Felipe, su voz tensa.
Eugenia sonrió llena de confianza.
—Los dejaré a solas. Me iré a desayunar en mi habitación. Hablen, hablen todo lo que quieran. Eso será extraordinario. ¡Se acerca una nueva fase de nuestras vidas! ¡Ya verán que bonito es!
— ¡Déjanos a solas, mamá! —Felipe exclamó, frustrado. — ¡Pero no te hagas ilusiones!