CAPÍTULO 7. La peor vergüenza
CAPÍTULO 7. La peor vergüenza
El nombre de su hermana actuó como un latigazo. La ira ardió en su pecho, rápida y violenta, quemando el miedo que la paralizaba. Antes de que pudiera pensarlo, su mano se alzó y golpeó el rostro de Cassian con un sonido seco que resonó en la habitación.
El golpe lo tomó por sorpresa, pero no lo hizo retroceder. En lugar de eso, sus ojos se oscurecieron, no con furia, sino con algo más peligroso: excitación. Una chispa de lujuria pura que hizo que el estómago de A