CAPÍTULO 24. Rabia y oportunidad
CAPÍTULO 24. Rabia y oportunidad
—¿Que no lo suelt…?
Athena no entendió qué estaba pasando hasta que vio a Caroline inclinarse sobre la mesa y tomar el pequeño aparato para derretir la cera de depilación. El zumbido bajo del calentador le heló la espalda y cuando vio la cera líquida brillar en el recipiente, supo que aquella mujer estaba incluso más loca de lo que aparentaba.
—Señorita Caroline, por favor… —dijo Athena, retrocediendo un paso, pero ella ni siquiera la miró.
Sus dedos, firmes y pr