CAPÍTULO 16. Una mala educación
CAPÍTULO 16. Una mala educación
Joachim Benz no debía pasar de los veinticinco años, pero ya se creía el último vocero de los transportistas que insistía en que el negocio tenía que ser equitativo, y eso porque por supuesto, él era el que no estaba en el tope de la cadena alimenticia y no encontraba el modo de llegar ahí.
A nadie le agradaba, pero se suponía que tenían que ser cordiales entre ellos, porque los negocios, después de todo, no se hacían con amigos. Sin embargo al forma en que Joachim se atrevía a increparlo, y en especial la forma en que miraba a Athena, lo estaban molestando más de lo que se atrevía a admitir en voz alta.
—¿No te parece que es un poco injusto que tu naviera no solo acapare todos los negocios legales de este país, sino también los más… interesantes? —espetó—. Creo que te has acostumbrado a ser el mayor depredador en el juego, y no puedes tolerar que te hagan la competencia. No se puede mirar a tus socios, no se puede mirar a tu chica…
—¿Y a ti qué sociali