3 RAZONES PARA AMAR. CAPÍTULO 36. Una corrección necesaria.
3 RAZONES PARA AMAR. CAPÍTULO 36. Una corrección necesaria.
Athena entró a la casa con paso firme, aunque por dentro se sentía como si llevara un nudo apretado en el pecho. Apretó en su bolsillo aquel teléfono con que le había sacado fotos al expediente, y caminó directo hacia el despacho. Cassian estaba allí, revisando unos documentos con el ceño fruncido y el brazo todavía inmovilizado, intentando aparentar que no le molestaba tanto como en realidad le molestaba.
Athena dejó las bolsas sobre el escritorio y sacó las cajas de medicinas.
—Aquí están —dijo, colocándolas una por una frente a él—. Tal como indicó el médico. Sin excusas.
Cassian levantó la vista y la miró con una mezcla de resignación y algo que se parecía mucho a gratitud.
—¿Todas esas son para mí? —preguntó—. Empiezo a pensar que planeas sedarme.
—No me tientes —respondió ella—. Tómalas.
Él obedeció sin discutir, algo que no pasó desapercibido para Athen, pero antes de que pudiera decir nada más, el sonido del timbre ro