3 RAZONES PARA AMAR. CAPÍTULO 22. Un plan bien elaborado
3 RAZONES PARA AMAR. CAPÍTULO 22. Un plan bien elaborado
El hombre se sobresaltó apenas Athena se sentó frente a él. Fue un gesto mínimo, casi imperceptible, pero ella lo vio con claridad: los hombros se le tensaron, la espalda se le irguió de golpe y su mano fue directo al borde de la mesa, como si su primer impulso hubiera sido levantarse y marcharse sin mirar atrás.
—Markus Engel —dijo Athena con calma, antes de que pudiera hacerlo—. Ese es tu nombre ¿verdad?
El efecto fue inmediato: escuchar su nombre completo lo paralizó. Markus se quedó rígido, con los dedos aún apoyados en la mesa, como si el sonido de su propia identidad lo hubiera anclado al asiento. Levantó la vista despacio, estudiándola con una mezcla incómoda de desconcierto y cautela.
—Creo que te equivocas —respondió al fin, forzando una sonrisa—. Yo solo estaba tomando un café.
Athena no le devolvió la sonrisa. Se inclinó apenas hacia adelante, apoyando los antebrazos sobre la mesa, ocupando su espacio sin tocarlo.
—No