3 RAZONES PARA AMAR. CAPÍTULO 23. La máxima protección
3 RAZONES PARA AMAR. CAPÍTULO 23. La máxima protección
Cassian no perdió tiempo. Apenas Markus quedó tendido en el suelo, inconsciente y respirando con regularidad, sacó el teléfono del bolsillo y marcó un número que ya reconocía de memoria. Lo hizo con un movimiento automático, casi frío, como si esa parte de su vida no necesitara pensamiento ni emoción.
—Santiago —dijo en cuanto atendieron—. Necesito que se ocupen del invitado. Ahora.
No dio explicaciones adicionales. No hizo preguntas ni escuchó respuestas largas. Cortó la llamada y guardó el teléfono con la misma calma con la que pediría una pizza para llevar.
El callejón volvió a quedar en silencio durante apenas unos segundos. Athena sintió cómo la adrenalina empezaba a retirarse lentamente, dejando tras de sí una sensación incómoda, casi vacía. No había victoria, solo resolución.
No pasaron ni dos minutos cuando el sonido de una camioneta rompiendo la quietud se volvió inconfundible. Se detuvo a pocos metros. Uno de los hombres