3 RAZONES PARA AMAR. CAPÍTULO 21. Ya me encontraste
3 RAZONES PARA AMAR. CAPÍTULO 21. Ya me encontraste
Cassian nunca había cambiado pañales con tanta concentración en su vida. Athena lo observó desde el otro lado de la habitación mientras acomodaba a Leo sobre el cambiador improvisado, con el ceño levemente fruncido, como si cada movimiento fuera una operación delicada que no admitía errores. No hablaba, no se quejaba, no hacía bromas. Simplemente hacía lo que había que hacer, con una seriedad casi excesiva que a ella le resultó extrañamente tranquilizadora.
El cuarto estaba tibio, saturado de ese olor inconfundible a bebé: leche, crema, ropa limpia. Alya balbuceaba desde la cuna, moviendo los pies con impaciencia, y Cian lloriqueaba con ese tono grave que siempre anunciaba hambre o fastidio. Athena iba y venía entre la cama y las cunas, entregando mamelucos, acomodando mangas diminutas, recogiendo calcetines que parecían desaparecer solos.
—Si ajustas un poco más ese broche, no se le va a marcar la pierna —le indicó ella, señalando c