Marcos regresó varios meses después, pero no volvió siendo el mismo muchacho que había partido. La escuela agrícola le había enseñado nuevas formas de conservar agua, mejorar la tierra y organizar cosechas, pero lo que más había cambiado no estaba en sus cuadernos. Había aprendido a vivir lejos de su familia, a equivocarse sin tener a Julián cerca para corregirlo y a tomar decisiones sin imaginar qué habría dicho Don Tadeo. Cuando divisó la casa desde el camino, sintió un nudo en el pecho. La v