La cosecha había terminado, pero para Marcos el trabajo apenas comenzaba. Julián confiaba cada vez más en sus decisiones y los vecinos ya acudían a él para preguntarle sobre semillas, agua o cultivos. Aquello debería haberlo hecho sentir orgulloso. Sin embargo, una mañana llegó una carta que cambió la tranquilidad de los últimos meses. Estaba dirigida únicamente a él. Una escuela agrícola de otra región le ofrecía estudiar durante varios meses técnicas de cultivo, conservación de agua y recuper