—Aquí estabas —dijo Valerian entrando a la casa que compartían.
Callista se contuvo para no soltar un grito desesperado y apretó las manos en puños.
— ¿Dónde más estaría si no?
Trató de soñar lo más fría posible y lo consiguió ya que el ambiente tenso de repente los envolvió.
Quizás con Leo.
Casi gruñó aquellas palabras en un arrebato de furia y celos.
–No lo sé...
Alzó la mano para tocar su brazo pero cuando apenas la rozó Callista se apartó de su agarre como si la quemara. El toque de 135 era