—¿A dónde vas? —preguntó Leo arqueando una ceja masculina.
Ella se giró a verlo y le sonrió.
Él sabía dónde iba y le dolía pero debía dejarla, si tan solo fuese tan fácil.
Últimamente Valerian y ella se habían vuelto más unidos y para su pesar más cariñosos de lo normal.
—Prometo volver, solo iré a por el...
—Almuerzo de Valerian —la cortó—. Sí, sí ve pronto o te despediré.
Callista le dio una sonrisa radiante antes de guiñarle el ojo.
—Como digas jefe.
Sin más se dio la vuelta para ir a casa