Capítulo 39

Los días se sucedían con esa agradable rutina a la que Laura estaba tan acostumbrada y que tanto le gustaba. Como el coche no estuvo reparado hasta el jueves, Sergio cumplió su palabra y fue a buscarla para llevarla al trabajo todas las mañanas. Durante el viaje hablaban de muchas cosas y, cuando permanecían callados, el silencio no era incómodo, sino todo lo contrario: se establecía entre ellos esa agradable comunicación de las personas que se entienden y no necesitan llenar ningún vacío con l
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