Sincronía perfecta

Sincronía perfecta ES

FireKatt14  En proceso
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Resumen
Índice

Neferet no es cantante ni actriz, pero eso no es impedimento para que ande de boca en boca tal cual celebridad. Desde que la noticia de su ruptura con su pareja de cinco años salió a la luz ha sido el blanco de críticas y habladurías. Puesto que, a sus veintiocho años no se ha casado ni ha tenido hijos y este rompimiento para muchos significa soltería de por vida. Cuando las olas parecen estar tranquilas y deja de ser el centro de atención, nuevamente la marea la arrastra y la hunde al estar involucrada amorosamente con un chico siete años menor que ella.

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13 chapters
01
—Perdóname, Neferet —. El hombre castaño sentado del otro lado de la mesa frente a mí expone en un tono apenas perceptible para mis oídos.Según un estudio realizado en dos mil catorce, el treinta por ciento de la población es infiel y exactamente hace sesenta minutos lo que equivale a una hora. Acabo de ver con mis propios ojos, como mi actual pareja me fue infiel.Algo que para ser sincera me lo esperaba, pero como siempre pasa en estas clases de situaciones, no estaba preparada para verlo.¿Quién podría estar preparado para eso? —También perdóname, Iván —musito de manera neutra. —¿Por qué razón pides perdón? Mi vista viaja al vaso de jugo que tengo entre mis manos para posteriormente volver a posarla en sus ojos color avellana y sonreír de boca cerrada en el momento en que su expresión confusa se dejó apreciar.—Por la misma causa por la cual tú
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02
—¿Te encuentras bien, señorita? —una voz dulce y aniñada se escuchó a mi costado.Dejo el menú que reposa en mis manos de lado y volteo mi cara para encontrarme con la anatomía delgada de un hombre, al elevar mi rostro me hallo con el rostro joven de un muchacho mirándome con una expresión suave.Arrugo mi ceño al no comprender su pregunta, pero pronto suavizo mi expresión al ver su gesto amable.—Lo siento, pero no entiendo tu pregunta —respondo con apacibilidad.Entreabro mis labios un tanto aturdida cuando las comisuras de sus labios se elevan en una pequeña sonrisa. Sin embargo, rápidamente repongo mi postura y lo observo seria.Barro su cuerpo con mis ojos y noto que trae puesto el uniforme que componen las personas que trabajan aquí: una camisa negra de manga corta, un pantalón fino del mismo color y un delantal corto de color vino rodeando su delgada cintura.—¿Estás bien con
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03
No hay nada más rico que estar en casa mientras el cielo llora, pero... como soy una persona que, aunque poseo lujos también tengo que salir a ganarme mi sustento del día a día y el costo de esas suntuosidades que me gasto.Por ende, quedarse en la comodidad de mi hogar no es una opción. La mañana se vio hermosa cuando abrí las cortinas apenas desperté, el frío que se coló por la ventana fue algo maravilloso para mi piel que siempre está expuesta al sol y calor que hace en esta ciudad. El cielo se observó despejado en aquel entonces, pero de un momento a otro adquirió un color gris, casi negro y las nubes del mismo color se hicieron ver. Supuse que llovería pronto y no estaba equivocada. Justo ahora estoy varada en una gran carpa de aproximadamente seis por seis metros, en donde hombres viejos están jugando domino y todo esto debido a que mi auto se averió e Iván ya no estaba para llevarme al trabajo, como él hacía cuando pasaba este pequeño
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04
El estruendo que hace el plato de cerámica al dejarlo caer sin el mayor cuidado sobre el escurridor hace alertar a María y con ello a ganarme un gritó exasperado de su parte.—¡Son muy caros esos platos! —exclama y me quita del medio para verificar su estado, echando un suspiro al viento vuelve a depositar el utensilio en el escurridor —. Menos mal sigue vivo, de lo contrario mamá me mataría. Con este hubiera sido seis platos rotos en este mes. —Ya estás grande para vivir con tu madre —mostré, no porque verdaderamente crea que este mal, sino para cobrarme el daño causado a mi audición. Me encaminé hasta la estufa, la cual tiene una toalla colgando en la puerta del horno. Tomándola entre mis manos sequé la humedad de las mismas y tiempo después sentí la presencia de María a mis espaldas para continuamente sentirl
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05
—Aquí, por favor.Veo a una chica de cabellera rubia a unas cuántas mesas de mí alzando su mano en mi dirección y forzando mi mejor sonrisa me le acerco.Definitivamente esto es peor que el que te paguen una miserable paga por ser inexperto en un trabajo.—¿Lista para ordenar? —preguntó de forma cortés.—Aún no, solo quisiera un vaso de agua mientras viene mi acompañante.Asiento y me encamino hacia la caja con pasos cortos por los lastimados que se encuentran mis pies. Este trabajo de camarera y los tacones no van de la mano, nunca, jamás.Lo tuve que aprender por las malas y justamente hoy, en conjunto con el hecho de que todo no se dice. Ni siquiera cuando pienses que es algo insignificante y que no te afectará en lo absoluto.Ese tienes experiencia y no abusaran de ti dicho por María fue debido a una anécdota que le conté hace mucho tiempo; una yo de dieciséi
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06
—Te ves muy mal.—Estoy muy mal —respondo desanimada.Me acomodo más en el sofá y María se sienta en uno de los sillones que componen el mismo.—Deberías renunciar —propone y yo hundo mi cabeza en el cojín entre mis manos y niego —. Tu madre viene la otra semana, ¿cierto?Asiento.—No deberías estar así, la preocuparas.Suspiro derrotada y retiro el cojín. Presto atención al techo por unos segundos para tiempo después posar mis ojos en mi amiga, quien me observa desde su lugar. Mis ojos al verla se llenan de lágrimas y esta rápidamente se levanta y se arrodilla frente a mí.—Oh, Neferet. En serio lo siento, de haber sabido que estarías así ni siquiera hubiera sugerido el renunciar —niega con la cabeza y al igual que yo, sus párpados se llenan de vivas lágrimas.—María...—Te juro que no fue mi intención buscarte un
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07
Paso saliva con dificultad cuando nuestras miradas se entrelazan.Sus ojos me observan pasivos y los míos le proporcionan una mirada dura y cortante.—Sí, ese es mi nombre —espeto y rompo un silencio agobiante, pero para peor, ya que nos sumergimos en un ambiente incluso más denso y abrumador —. ¿Qué haces aquí? No me digas que otra vez es el destino y ahora por esto quieres algo más que mi nombre.Una sonrisa se asoma en su rostro.—Para nada, esto —apunta a manos abiertas el lugar en donde estamos y yo retrocedo recelosa —. No es una casualidad, y siempre y cuando usted me lo permita querré más, querré todo lo que me quiera ofrecer.Un escalofrío se hizo sentir por todo mi cuerpo y no, no porque sus palabras me hayan hecho estremecer de encanto, sino que el miedo se proyectó de esa manera. ¿Todo lo que le quiera ofrecer?. ¿Este encuentro no es una casualidad?—Vámonos,
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08
—Si quieres puedo acompañarte a casa —propone, una vez el restaurante está completamente cerrado y solo Patrick, él y yo aún nos encontramos aquí.—No te preocupes, ella irá conmigo —abro los ojos leves, cuando siento la tensión instalarse en el lugar. Mis ojos se pasean en el chico de ojos negros para después posarse en mi compañero de trabajo, quien pronunció aquellas palabras en un tono mordaz y un tanto posesivo.—No se preocupen, iré sola.El aire fastidiado en mi entonación nunca fue un secreto, por ello relució como bombillas de navidad. Hace rato, este amable joven ocupo mi lugar y sirvió platos como todo un experto, lo que no me extraño, ya que nuestro primer encuentro fue así. Él de camarero y brindándonos sus servicios a Iván y a mí.—Es peligroso.Patrick dice y mi frente se arruga en genuina confusión.—Bien... entonces vamos —manifesté y le di entrada a lo que sea
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09
La máquina que se tragó mi tarjeta de crédito hace un ruido fuerte antes de presentarme en la pantalla varias opciones. Esquivo la opción de retirar y presiono el botón de abajo que me indica en una oración si quiero obtener el balance que poseo en mi cuenta; necesito saber cuánto dinero tengo ahorrado.En unos segundos tengo un papel diminuto sobresaliendo de la maquina con la suma del monto y un suspiro aliviado se escapa de mis labios cuando verifico su contenido.—Tengo más de lo que pensé —. Sonrio sin poder evitarlo —eso es bueno, muy bueno.Me apresuro en sacar la tarjeta de la maquina y poner tanto eso como el papel en mi bolso por si se me llega a olvidar la cantidad. Es demasiado fácil que eso pueda suceder, ya que en estos momentos mi mente solo puede pensar en todo lo malo que está pasando en mi vida y me desenfoco de cosas importantes tales como el poner el orden en la misma.—Eso fue rápido.<
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10
—Entonces es así...Asiento cabizbaja y siento mi pecho apretarse por la sensación de desagrado que me provoca darle esta noticia a mi madre. Mi único propósito para traerla hasta Tarín era para proporcionarle una vida de lujos, una que nunca fuimos capaces de tener hasta hace varios años, que para mí se igualaron a nada; comodidades que me costó tanto tiempo conseguir para luego perder todo más rápido de lo que tarda una hoja que vuela al viento al derrumbarse cuando la brisa cae.—Tengo buenos ahorros, nos ayudarán, sí... —digo con la voz apagada y aún con mi mirada en el suelo —. Pero siendo sincera no nos serán suficientes y el trabajo que tengo ahora me está agotando, m-mi cuerpo cada día duele más por el esfuerzo y siento que no podré aguantar mucho, mamá.Sorbo mi nariz y carraspeo intentando espantar el dolor rasposo que poseyó mi garganta al verme conteniendo las ganas de llorar.—Neferet —siento como el ca
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