Mundo ficciónIniciar sesiónLa ciudad de Milano es custodiada por tres familias, acompaña a los protagonistas de esta novela en una trama llena de misterios, secretos, seducción, mentiras, asesinatos y traiciones. Después de todo ningún imperio es eterno.
Leer másHay en el mundo dos clases de seres que se estremecen profundamente: la madre que encuentra a su hijo perdido, y el tigre que encuentra su presa.
(...)
En esta situación de espíritu, nada se le escapaba, nada le engañaba, y descubría a cada instante el fondo de la vida, de la humanidad, del destino. ¡Feliz, incluso en la angustia, aquél a quien Dios ha dado un alma digna del amor y de la desgracia! Quien no ha visto las cosas de este mundo, y el corazón de los hombres bajo esta doble luz, no ha visto nada verdadero y no sabe nada.
El alma que ama y que sufre se halla en estado sublime.
Por lo demás, los días se sucedían y nada nuevo surgía. Le parecía únicamente que el espacio sombrío que le quedaba por recorrer se acortaba a cada instante. Creía ya entrever distintamente el borde del abismo sin fondo.
- Los miserables, Victor Hugo.
Chiara estaba en shock. No podía creer lo que acababa de escuchar. ¿Ella y la reina de la mafia eran hermanas? ¿Cómo era posible? Se sentía confundida y perdida. No sabía qué hacer ni a quién recurrir. Miró a Marco, buscando apoyo y consuelo, pero él parecía igual de sorprendido y confundido que ella.La reina de la mafia se acercó a Chiara y le tomó la mano, su rostro reflejando una mezcla de determinación y preocupación.—Lo sé que esto es abrumador, pero tienes que escucharme—, dijo con voz firme. —Hay mucho que necesitas saber sobre tu pasado, sobre quién eres en realidad. Yo te puedo ayudar, pero necesitas venir conmigo.Chiara sintió un torbellino de emociones chocando dentro de ella. Por un lado, el deseo de descubrir la verdad y desentrañar los misterios de su origen la llamaba. Por otro lado, no sabía si podía confiar en la reina de la mafia. Ella era una criminal, una mujer peligrosa que había estado huyendo de la justicia durante años.Marco se acercó a Chiara y la rodeó co
Pero antes de que Marco pudiera terminar de explicar, Chiara se sintió abrumada por la confusión y la incertidumbre. Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos y retrocedió unos pasos, alejándose de Marco.—No puedo creer que me hayas ocultado esto—, sollozó Chiara. —¿Cómo pude enamorarme de alguien que está involucrado en actividades ilegales?Marco se acercó a ella, tratando de tomar su mano, pero Chiara se apartó.—Lo siento—, dijo Marco, con la voz entrecortada. —Nunca quise que te lastimaran, pero hay cosas en mi vida que no puedo cambiar fácilmente.—¿Y qué pasa conmigo?— preguntó Chiara, con dolor en su voz. —¿Soy solo un peón en tus asuntos turbios? ¿Debo aceptar vivir con el temor de ser abandonada en cualquier momento?Marco bajó la cabeza, sintiéndose culpable por el dolor que le había causado a Chiara. Sabía que no podía cambiar quién era, pero también sabía que no quería perderla.—Chiara, entiende que no quiero dejarte en medio del camino—, dijo Marco, sinceramente. —T
Cuando llegaron al restaurante, Chiara no podía sacudirse la sensación de que algo estaba mal. Marco notó su preocupación y le preguntó qué sucedía. —Es solo que… ¿y si alguien nos sigue o nos vigila?— dijo Chiara, nerviosa. —No te preocupes, cariño. Estamos a salvo aquí. Además, ¿quién querría seguirnos? Somos solo dos personas normales y corrientes que van a cenar— respondió Marco, tratando de tranquilizarla. Pero mientras estaban comiendo, el teléfono de Marco sonó. Él vio el número y suspiró. —Es mi socio de negocios— dijo. —Tengo que tomar esta llamada. Chiara asintió, pero podía sentir la tensión en el aire. Mientras Marco hablaba por teléfono, ella jugaba nerviosamente con los cubiertos. No podía evitar escuchar algunas de las palabras de la conversación. —Ya lo sé, es una situación difícil— dijo Marco. —Pero tienes que entender que yo tengo una vida aquí. No puedo simplemente dejar todo atrás por eso. La voz del hombre al otro lado de la línea no era audible, pero Chiara
Una vez pasado un intenso entrenamiento en el gimnasio, Chiara se tomó un tiempo para hacer algunas compras en una boutique cercana. Mientras caminaba por la calle con sus bolsas, su teléfono sonó. Era Marco, invitándola a cenar en un restaurante italiano cercano.Chiara aceptó con gusto, y se encontraron en el restaurante unas horas más tarde. Mientras comían pasta y bebían vino, hablaron sobre sus vidas y sus sueños. Chiara se sentía cómoda con Marco, y se daba cuenta de que estaba empezando a sentir algo por él.Cuando terminaron la cena, Marco insistió en llevar a Chiara a casa en su coche. Mientras conducían por las calles de la ciudad, Marco le cogió la mano y la acarició suavemente con el pulgar.—Me gustaría verte de nuevo—, dijo Marco con una sonrisa.—A mí también me gustaría verte—, respondió Chiara, sintiendo cómo su corazón latía más fuerte.Se despidieron con un beso, y Chiara entró en su apartamento, sintiéndose feliz y emocionada por lo que estaba por venir.(***)Hab
Último capítulo