SOMBRAS DE UN DIARIO

SOMBRAS DE UN DIARIOES

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Resumen
Índice

Un ex profesor universitario es el protagonista de una historia llena de suspenso en un mundo post apocalíptico, un mundo que fue acabado por una extraña pandemia que ha exterminado a casi toda la humanidad. El protagonista para no volverse loco a adoptado a una rata como mascota, el cual tiene extraños poderes para detectar a los infectados que se acercan, convirtiéndose en una alarma infalible. El libro se desarrolla a través de un diario personal escrito en primera persona y en tiempo real, lo que brinda más suspense y emoción. Particularmente la obra, a pesar de estar llena de suspense, está cargada además de diversas emociones que toca la fibra de quien la lea. Esta obra vale decir, fue finalista en el concurso de la prestigiosa página Sttorybox.com siendo una de las más seguidas por los usuarios lectores. Sombras de un Diario Z, que comenzó con una única entre ahora tiene una segunda parte para los fans de esta historia. Invitados a leerla. Comentario de una seguidora en el concurso de Sttorybox: "Ay, esta novela de diario me ha encantado, es muy chula y llena de suspenso, ojalá pueda haber una tercera parte y una cuarta también, jjjjj. Pelusa es una mascota encantadora, no imaginé que yo iba a querer a una rata".

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23 chapters
Capítulo 1, I Parte
I Parte.   La vida se compone de luces y sombras, pero hoy después de cuatro años quizás no pueda afirmar lo mismo. Solo veo sombras por todas partes, los agonizantes destellos de luz que le quedaban a la humanidad se los ha tragado las espesas tinieblas de este inesperado Apocalipsis que ha devorado a los hijos de Dios. Hoy 14 de diciembre del 2025, a solo dos días de mi cumpleaños, solo tengo a dos seres que están a mi lado, las páginas de este diario y a Pelusa, un cariñoso y peculiar ratón de tamaño mediano con pelaje gris. Si la humanidad fuese como antes, seguro yo sería catalogado de loco por tener a una rata de mascota; pero la verdad es que, gracias a Pelusa, yo no me he vuelto loco. Tengo a alguien a quien amar, a quien atender y proteger. Hoy comimos arepa[1] y una sardina enlatada, Pelusa se dio un gustazo, nunca le había visto tan contento. Creo que nunca había probado en su vida pescado.
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Capítulo II
16/12/2025. * Hoy celebré mi cumpleaños treinta y cinco junto a Pelusa, hice una arepa e imaginé que era una torta con sus velitas, le di un trocito a mi pequeño amigo, acompañado del último pedacito de sardina que le guardé. Me canté cumpleaños, preferiría que me hubiesen cantado mis amigos y mis padres; pero ya no están… como les extraño, cada vez que logro dormir les veo en mis sueños. Si existe un Cielo, espero reunirme con ellos.A veces quiero pegarme un tiro para estar con mi familia, para no estar más solo, para no llevar esta zozobra que me desgarra el pecho cada día. No me vuelo la tapa de los sesos quizás, por la tonta idea que tal vez el suicidio sea un pecado que me impida estar nuevamente con mis padres y amigos. No soy muy creyente, no
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Capítulo III
17/12/2025.  Finalmente logré salir al otro día. Pelusa se calmó, lo que me dio confianza para salir de la oficina. A mi pequeño amigo le hice una especie de bolsito koala con una media vieja y unas cabuyas. Su bolsito de viaje queda ajustado entre mi cuello y mi cuerpo, quedando a la altura de mi pecho. Mi Pelusa parece un bebecito… ¡Carajo! Cuánto le quiero.Antes de salir de la vieja oficina, verifiqué todas mis cosas por última vez. Me ajusté mi machete a mi cintura en una especie de vaina que hice con tela de jean, mi cuchillo lo coloqué a mi pantorrilla, en una vieja vaina de cuero, cerca de mi tobillo. La escopeta la puse al lado izquierdo exterior de mi mochila. Desayuné una arepa, le di un pedacito a Pelusa, tomamos algo de agua y salimos a las tinieblas de a
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Capítulo IV
18/12/2025. * Fue una gran bendición encontrar ayer este edificio, pero aun así, tenía que estar seguro de que ninguna persona, ni ellos, pudiesen acceder fácilmente a mí. Así que, tenía que buscar la manera de asegurar la entrada de la azotea o crear un sistema de alarma; o mejor aún, tener ambos a la vez. Revisé algunos departamentos más, solo encontré un pedazo rasgado de sábana que estaba manchado de sangre seca, llevaría mucho tiempo así. Luego fui en busca del viejo colchón y a por la mesita de noche. Los subí uno por uno a la azotea. Esa actividad de subir y bajar me había agotado un poco, sumado al cansancio que ya traía de ese día.Tuve una idea para asegurar la pequeña puerta, por lo tanto, desgarré la s&
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Capítulo V
21/12/2025  No tengo buenas nuevas, apenas puedo escribir, y mis energías se están extinguiendo. Pelusa se me está apagando. Ya no estoy en el edificio, tuve que salir de allí. Ahora escribo desde el suelo, con la tierra que me sirve de colchón. Estoy escondido en una pequeña cueva dónde apenas puedo entrar, parece ser la madriguera de algún animal. “Ellos” me están buscando, solo espero que no den conmigo.Estos fueron los eventos que me llevaron hasta aquí:El día 19/12/2020, luego de haber tenido otro agradable y profundo descanso, cuando empezaba a rayar el alba, sentí ligeros chillidos de Pelusa, no me quería despertar, supuse que él solo quería desayunar. “Diez minutos más amigo”, le dije y luego me vol
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Capítulo VI
24/12/2025 Salí de la madriguera, me encuentro cerca de unas instalaciones abandonadas del Ejército, parecen ser un conjunto de barracas. Ya no tengo comida. Ellos me siguen buscando. Frente a mí, a unos cien metros de distancia, se encuentra un árbol de mangos con pocos frutos, algunos de ellos maduros. También están un par de matas de coco, las cuales están cargadas; pero no puedo acercarme, o no debo hacerlo, porque es muy arriesgado.Ya casi no hay árboles en Ciudad Bolívar, fueron arrasados casi todos por sus habitantes al principio del apocalipsis. Eran cuatrocientas mil personas que sintieron desesperación cuando el gas doméstico dejó de ser suministrado a la ciudad, volcándose todos hacia la leña para cocinar. Las pocas matas que quedan, siempre son de alguna tribu o algún gru
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Capítulo VII
26/12/2025 Por la posición del sol, deben ser las nueve de la mañana. Ahora mismo me encuentro asando la carne blanca de la boa.Encontré un pequeño oasis de árboles de chaparro, su sombra es escasa debido que no tienen un gran follaje de hojas, y son arboles pequeños; pero me sirven para descansar y usar sus ramas como leña. Recuerdo que estas matas eran abundantes, si viajabas de Ciudad Bolívar a Puerto Ordaz, podías ver miles y miles de estos arbustos que crecían como la mala hierba, aunque francamente tengo que mencionar que para estos días ya no debe existir tal cosa como “mala hierba”.La carne de la serpiente se empezaba a descomponer, he encontrado estos arbustos a tiempo. Estoy asando la carne como los llaneros de Apure. Ellos introducen unas improvisadas varas de algún á
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Capítulo VIII
Los acontecimientos desde el día 27/12/2025 Desde que sacamos a las patadas de nuestro edificio, a aquel extraño hombre que tenía como mascota a un ratón, nuestra vida tomó un giro inesperado. Mi hermano y yo, somos quizás las personas más precavidas durante estos peligrosos tiempos, y tenemos como norma no fiarnos de nadie en absoluto. Cualquier persona viva es un potencial enemigo, un potencial traidor, que no dudará en clavarnos un cuchillo por la espalda con tal de mantenerse vivo y a salvo. Sin embargo, aquel día cuando corrimos a ese hombre y a su singular mascota, yo sentí un extraño vacío en mi corazón, me cuestioné muchas veces si mi hermano y yo habríamos tomado una decisión incorrecta. La mirada de ese hombre era muy diferente a las pocas personas que hemos llegado a ver du
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Capítulo IX
Los ayudantes del doctor venían en camino. Nuestro salvador nos desató rápidamente. — ¿Dónde les pusieron sus armas?—preguntó el hombre del ratón. —Están en la otra sala, con nuestras cosas—respondió mi hermano, que al igual que yo estaba aturdido todavía por el sedante y el tiempo que llevábamos amarrados a esas aterradoras sillas. Fuimos a buscar nuestras cosas en la sala contigua. Allí estaban nuestras mochilas y nuestras armas. La adrenalina que producía nuestros cuerpos empezaba a desplazar los efectos del sedante. Nos colocamos nuestras mochilas y cargamos nuestras armar inmediatamente. — ¡Qué está pasando aquí!—exclamó uno de los ayudantes e hizo un movimiento para sacar algo de su pantalón, mi hermano disparó su escopeta. El desgraciado caníbal estaba a unos cinco metros de nosotros, y al recibir el disparo en su cuerpo fue empujado hacia atrás con violencia. De pronto se empezó a escuchar el sonido de algo como si fuese una c
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Capítulo X, II Parte
II Parte 12-01-2025. El lugar de refugio que habían escogido mis nuevos amigos, estaba muy cerca de la seductora y aterradora Laguna de los Francos, muy cerca al río Orinoco, la única separación entre ambos—laguna y río—es una vieja avenida que se llamaba la Octava estrella, una avenida que ahora mismo está cubierta de monte, apenas se puede apreciar el resquebrajado asfalto. Allí, escondidos entre la maleza y algunos pocos árboles, los infectados dieron con nosotros. No íbamos a huir de allí, teníamos una fuente inagotable de alimentos proveniente de dicha laguna.Pelusa nos había alarmado de los infectados hace dos días, a todos, así que estuvimos preparados para recibirlos. De la hacienda de los Pirañas pude tomar municiones, cartuchos de escopeta calibre 12, balas de 9 mm. También habí
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