Victoria, vida

Victoria, vidaES

Gregoria R. Márquez Díaz  En proceso
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Resumen
Índice

Después de los terribles sucesos ocurridos la última vez que la familia se reunió, María Victoria no quiere rendirse antes de mantener unida a su familia y luchar por encontrar una manera de hacerlo mientras intenta sobrevivir combatiendo con lo que siente por Anibal Campos y lo que desea sentir por Gary. Mientras se mantiene en la casa de sus protectores, aprovecha todas las oportunidades para crecer y descubrir como poder que romper con el poder que su familia paterna tiene sobre ellos. Al mismo tiempo que Anibal, quien se siente atraído por ella siendo tan joven, lo único que hace es escapar de eso que siente comportándose como alguien que apenas está comenzando a conocer, gracias a María Victoria.

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10 chapters
La carta
           Si algo he aprendido, es que a pesar de los problemas que puedas tener, la vida continúa. Cada individuo anda por su lado resolviendo sus dilemas, viviendo simplemente, a nadie le interesa si tu dolor es físico, mental, sentimental, sus vidas continúan y crees que la tuya se detiene pero no es así, las horas siguen su curso, estás de pie respirando y ves al resto moverse entonces debes decidir si quedarte ahí parado o moverte como el resto, porque nadie girará la cabeza para ocuparse de ti.            Para cuando regresé a la casa de Barcelona, de la señora Lucy y el señor Aníbal, ya Gary se había marchado, Sentí una gran tristeza, no pude despedirme de él, ni llegar a tiempo porque papá había llegado a casa dos días después del incidente con el abuelo. Se
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El tiempo
Entre un año escolar y otro, ver a papá y a Emanuel más seguido ahora, a Gary ir y venir de la universidad, los meses siguen pasando.Aquellos días de mi adolescencia reclamaban la tranquilidad de mi casa, mantenía largas charlas con Nilvia cada vez que pasaba vacaciones en casa Las navidades, desde que sucediera lo del abuelo, no se celebraban igual, pero esto había conseguido mitigar la ausencia de mamá pues el abuelo seguía estando vivo en algún lugar, en una cama y manteníamos la esperanza de que despertara. Emanuel siempre se mantenía activo, nos llenaba de energía, era ingenuo y juguetón, me preguntaba ¿cuál había sido el propósito de mamá?Si, el abuelo se recuperaba poco a poco, según decía papá aún había que darle comida en la boca y ayudarlo con sus necesidades, vaya problema, ¿estaría f
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El señor Alex
          Cuando me retiré a mi cuarto eras las 5:30 estaba realmente agotada y acalorada, entre Raquel, Mira, Samuel y yo preparamos el comedor. Sobre la mesa de 10 puestos y caoba pulida colocamos un mantel blanco con dorado, mullido que hacía juego con las sillas de madera y espaldar color mostaza, siempre me pregunté ¿para qué era esa mesa tan grande? Casi nunca se usaba, cuando los señores se sentaban, la señora Lucy se empeñaba en permanecer en la cabecera y no aceptaba que el señor se sentara a su lado, tenía posición de reina, cada uno en su extremo. Una vez escuché que ella pasó más tiempo con su madre, luego con Mira y con Nilvia, he ahí la personalidad porque este misterioso ser que  recibirían hoy come con su servidumbre, le gustan las rosas y los mariscos. Mis arreglos florales quedaron hermosos en el centro, cerca de cada extremo
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El beso
 No pude evitar quedarme dormida en cuanto toqué la almohada. Al principio, mientras me quitaba la ropa, la doblaba y me vestía para dormir, con el maquillaje aún en mi rostro, pensé que me costaría un poco quedarme dormida, el día había sido agitado, la noche estuvo agitada, las miradas, los comentarios, el señor Alex era intenso y su yerno, el señor de la casa, el que para mi lucia como un príncipe encantado actuaba muy extraño.No sé qué horas eran cuando sentí que la puerta se abría, me costó un poco abrir los ojos peo ya estaba claro y frente a mi Nilvia recogía mi ropa.-Buenos días.-Le dije mientras trataba de espabilarme.-Buenos días María Victoria.-Vestía pantalones de algodón y franela ancha color rosa ¿cómo dormiste?-Dormí bien ¿y tú? ¿C
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El amor
        Cuando veía papá y a mamá hacerse cariño frente a nosotros, siempre mi mente y mi corazón mantenían la ilusión de algo tierno, color rosa. Ellos siempre que unían sus labios se miraban muy enamorados, al igual que cuando entrelazaban sus dedos y se decían te quiero. Mamá llevaba un sufrimiento que papá desconoció todos esos años, pero lo amaba, no sólo eran sus miradas o sus manos, era el color de sus mejillas o los gestos en los labios de papá, gestos que hasta ahora no recordaba ni asociaba.            Abrí los ojos de golpe. Estaba en mi recamara. En mi cuarto, sobre mi cama, vestida como lo hiciera antes de ir a la habitación de Gary. Gary. Miré a mí alrededor, estaba sola, me sentía bien. ¿Cómo llegué a mi cama? ¿Qué
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Diego
           La ida y venida a las clases de artes y oficios en el último año, mantenía mi mente entretenida. Papá había aceptado rentarme una pequeña casa cerca del instituto, yo cubría algunos gastos realizando dulces y para mi mayor tranquilidad tenía a Emanuel conmigo, había rogado que sus últimos dos años de estudio fuesen conmigo en Barcelona y lo había conseguido, así que papá estaba solo con sus recuerdos en San José y los fines de semanas, muchas veces desde los viernes llegaba a esta casa y otras íbamos nosotros allá.            Gary se había graduado hacía algunos meses y ya tenía empleo en el Puerto, estaba muy comprometido con su profesión, a él no lo veía mucho aunque si a Mira, pasaba por la casa grande todas las semanas
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La sangre de mi sangre
Luego de aquel día, Emanuel se comportaba diferente, se levantaba y seguía su rutina de colaborar en la casa, luego comíamos, pero hasta cuando masticaba era diferente, yo no quise tocarle el tema por temor de que insistiera en visitar al abuelo.Ciertamente Diego era contador, se había  graduado allá de una manera veloz, hasta para no creerlo, pero lo más increíble era la profundidad en la mirada de Emanuel.-¿Papá vendrá mañana? –Me preguntó mirándome a los ojos mientras mordía un jamón enrollado en su mano.-Creo que sí, va a sorprenderse de ver a Diego.-See.-Fue un sonido muy feo-¿Qué te pasa con tu hermano Emanuel?-A mi nada.-Movía la cabeza y hombros.-Entonces que de tu grito.-Nada, nada María. Tengo que irme.-Se levantó.-Y espero que no le cuentes a papá
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Infierno
Habían pasado ya dos horas desde que llegáramos, el abuelo había entrado dando órdenes a la clínica, ahí nadie pareció extrañarlo, tenían cinco años que no lo veían y obedecieron inmediatamente, la prioridad, Emanuel, quien fue entubado, reanimado y llevado adentro de manera vertiginosa, nosotros afuera sólo llorábamos sin poder hacer nada. A Lola la atendieron casi al mismo tiempo pero toda la atención siempre estaba centrada en él.Dios no te lo lleves, papá perdónanos por no obedecerte, mamá déjalo junto a mí, lo necesito, es mi compañero, perdón dios, perdón, no debimos ir a esa casa.Me dolían las sienes y los ojos, todo mi cuerpo estaba lleno de sangre  mi cabello, mis manos, mis pensamientos eran ráfagas de terror al revivir el momento horrible en que escuchara el disparo y mirar a mi
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Cerca del cielo
Cinco minutos más tarde, con pasos largos y hombros danzarines apareció el señor Aníbal, estaba ansiosa por entrar a ver a mi hermano, así que no pude evitar estar feliz de verle, él traía la mirada opaca, nada que ver con la actitud de horas atrás, pero cuando vio que yo le sonreía trató de sonreír también.-Veo que ya está todo solucionado.-Me dijo metiendo sus manos en los bolsillos y esquivando mis ojos.-Sí, Gary resultó de gran ayuda, pero fue el abuelo quien terminó por enderezarlo todo.-¿En serio? –Levantó las cejas, aún miraba hacia abajo, no mi rostro.-Sí, ha puesto en su lugar a los policías y a la abuela.-Me detuve, era yo una parlanchina.-El abuelo me dijo que entraríamos a ver a mi hermano.-Sí, vamos ya.-Tocó mi codo con mucho cuidado y enderezó su paso
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El sueño de mamá
Cada dos horas podíamos ver a Emanuel por cortos lapsos de tiempo, lo habían pasado a una habitación en el mismo piso con todas las comodidades, papá lució angustiado durante el traslado porque Emanuel estaba pálido, Diego ayudo a las enfermeras a pasarlo a su nueva cama y luego arregló sus cobijas, si bien era cierto que mejoraba, no estaba nada bien. Nilvia y Antonio se marcharon al anochecer junto con el resto del grupo y al siguiente solo quedo arreglarlo todo para nuestro regreso a casa, el cual me parecía apresurado y cuando el señor Aníbal fue a revisarlo, estando solo los tres le pregunté:            -¿Señor Aníbal, cree que Emanuel esté en condiciones de regresar a casa? Luce muy pálido aún.            Emanuel lo miraba con atenci&oa
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