La loba de las estrellas

La loba de las estrellasES

Alan Flores  Completo
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Resumen
Índice

La isla de Arcadia es el hogar de dos manadas de hombres lobo, la manada de los lobos grises y la manada de los lobos negros. A esta última pertenece Salomé Canek, una loba de pelaje ocre que oculta un secreto que se revelará una vez que dos misteriosos personajes llegan a la isla.

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01: El cazador más fuerte
Durante casi toda su existencia, las personas han mirado al cielo nocturno tratando de desentrañar su futuro o su objetivo en la vida. Pero al hacerlo nunca se han puesto a pensar que tal vez, desde las estrellas… Algo les mira de vuelta *** Arcadia es una isla en los mares del sur del planeta Aeés, llena de bosques, ríos y un volcán semi activo en su parte oeste al que los locales llamaron monte Licaón en honor a un antiguo rey. Una gran cantidad de seres vivos habitan ahí, desde pequeños roedores hasta enormes osos, pasando por jabalíes que pese a sus gruesas carnes, son rápidos y fuertes… como ese con el que nuestra historia inicia. Un jabalí corría desesperado y no era para menos: temía por su vida. J
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02: El secreto de su fuerza
Una vez Claus y Kimaris desaparecieron entre los árboles,  Salomé se dejó caer en el suelo para respirar más relajada ahora que la confrontación se había evitado, pero se dio cuenta de que sus problemas estaban lejos de terminar cuando notó que sus compañeros ya se habían puesto de pie y se plantaron frente a ella. Vio sus rostros; Carolos se notaba preocupado pero los otros tres se veían sorprendidos.La loba marrón pasó saliva debido a que no sabía qué esperar. Había mostrado eso que tanto había tratado de ocultar: que estaba desarrollando una fuerza física que no era normal, ni siquiera en un hombre lobo. ¿Cómo reaccionarían ellos? ¿La tratarían como un bicho raro? ¿Le temerían? ¿Provocarían que la exiliaran como el monstruo que era?Finalmente Orien habló para decir lo que s
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03: Nuestra esperanza
Con el corazón en un puño, Salomé bajó hasta la villa, llegó a su casa, entró sin anunciarse con Nicole detrás de ella y lo que vio ahí le indicó que su mal presentimiento era correcto: sentados alrededor de la mesa estaban Daniel, Barak… y Carolos. El beta fue el primero en hablar:—Bienvenida Salomé, toma asiento por favor.Pero Salomé no se movió de su lugar.—¿Qué está pasando? —preguntó ella mientras deseaba con todo su ser que no fuera a ser lo que se temía.—Queremos hablar sobre lo que ocurrió ayer —respondió Daniel sin darle más rodeos, con la cabeza apoyada en su puño y mirando fijamente a su hijastra—. De su encuentro con Claus Obelidis.El alma de Salomé se le fue hasta los pies; su mal presentimiento había estado en lo correcto todo el
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04: Los preparativos
Con todo eso arreglado, Daniel y Barak les pidieron a los jóvenes que salieran de la casa para que ellos pudieran afinar los últimos detalles en privado y para que Salomé tuviera tiempo de respirar y procesar lo que acababa de ocurrir.Una vez que estuvieron en la calle, Salomé se detuvo, se cruzó de brazos y mirando a Carolos preguntó:—¿Y bien?El joven lobo se detuvo en seco, bajó las orejas y se giró despacio para ver a la loba. Era casi adorable y gracioso verlo pasar de aquel lobo valiente a ese cachorro asustado, pero Salomé tuvo que usar toda su fuerza de voluntad para no sonreír y mantener su cara de enojo.Carolos evadió la mirada de su amiga por un corto periodo de tiempo, luego la miró y recuperando algo del aplomo que había demostrado dentro de la casa, dijo:—Mantengo lo que dije ahí dentro: era necesario que se supiera
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05: Razas
Salomé y Barak continuaron con su práctica por gran parte de la mañana. Por ese día ya no combatieron, pues el beta pensó que lo mejor sería que la loba practicara algunas posiciones de pelea antes de comenzar a practicar con ellas y después seguir viendo formas de controlar su fuerza.Al llegar el medio día Nicole se dio cuenta de que pronto sería hora de comer, por lo que regresó a casa para preparar comida tanto para su hermana como para Barak y para cuando regresó a la arena, justo el beta había autorizado un descanso, por lo que la niña aprovechó para acercarse a ellos con la cesta donde había guardado la comida que había preparado y dijo:—Espero que tengan hambre.Salomé vio a su hermana y sonrió. La verdad es que aunque Nicole le había hecho desayunar pesado, luego de todo el día de entrenamiento tenía b
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06: Los lobos grises
Los días pasaron con esa nueva rutina, con Salomé no sólo entrenando posturas de combate, sino también haciendo ejercicios físicos para aumentar su fuerza (si es que eso era posible) y otros más con el objetivo de ayudarla a controlarla. Ella no diría que ya era combatiente experta, pero al menos podía decir que ya tenía una mejor técnica que esa con la que había iniciado a entrenar. Ahora sólo le quedaba dar lo mejor de sí misma para reclamar los mejores territorios de caza de vuelta a los lobos negros.Llegó un día en que terminó su entrenamiento y se retiró a su casa a bañarse. Pero en lugar de cenar y subir a su habitación para descansar, subió pero a cambiarse con lo que consideraba eran sus mejores ropas para luego bajar y ver también a Daniel y Nicole arreglados lo mejor que podían. Había llegado el día
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07: El rito del territorio
Salomé abrió los ojos de golpe. Entornó la mirada y vio que la luz de la mañana ya se estaba colando por la ventana de su habitación. Apoyó su antebrazo sobre su frente y suspiró. Había dormido poco; durante toda la noche estuvo dando vueltas sobre su cama por todos los pensamientos que le aquejaban, desde la pelea que tendría con Claus hasta lo que fuera que estuviera tramando Kimaris. No fue hasta que se convenció de que todo se arreglaría cuando ganara, cosa que era en extremo probable, que al fin pudo cerrar los ojos, pero a considerar por la cantidad de sueño que todavía tenía, eso no debería de haber sido hacía mucho.Entornó la mirada por la habitación y se vio sola dentro de ella. Por el aroma a carne asada dedujo que su hermana ya había bajado a preparar el desayuno, por lo que se apuró a lavarse la cara para despertarse un poco,
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08: El sentimiento en nuestros corazones
Salomé empezó a recuperar la consciencia. Primero se sintió acostada sobre unas sábanas, pero en un piso duro que definitivamente no era el de su habitación. Sintió también algunas vendas en su cuerpo y además, por alguna razón, una presión fría en sus muñecas.Abrió los ojos y tal como lo esperaba, no estaba en su recamara, pero tampoco en la casa del curandero de la manada. Giró la cabeza a su izquierda y en la única ventana que pudo ver, bastante pequeña esta, vio barrotes.«¿La prisión de la villa?», pensó Salomé dando al fin con el lugar en el que estaba. La villa de los lobos negros tenía una prisión, construida hacía muchos años, para encerrar ahí a lobos grises o a lobos negros que fueran un peligro para la misma manada, pero hasta donde Salomé sabía, tenía
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09: Demasiadas coincidencias
En la villa de los lobos negros, Barak caminaba por las calles de esta en dirección a la casa de su alfa. Entró sin siquiera anunciarse pues sabía que su único ocupante lo esperaba sólo a él. Se dio un momento para mirar la casa, sin las dos mujeres que la ocupaban junto con el líder de la manada, la verdad es que la casa se sentía fría, vacía… hasta muerta se podría decir.Miró al fondo de la casa y ahí sobre unas pieles encontró a Daniel echado, con un claro desgano en su rostro. Se acercó a él y el alfa al fin se dignó a mirarlo para preguntar:—¿Y bien?Barak se aclaró la garganta y respondió:—Los cazadores que enviamos a buscar a Salomé y Carolos ya regresaron y me entregaron su informe: no encontraron rastro de los chicos.Daniel suspiró, se sentó y mientras se pas
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10: Colmillos en la oscuridad
Aunque la situación ya no se veía tan amenazante, pues Carolos sentía que podía con una humana, no se animó a bajar la guardia.—¿Qué haces aquí? —preguntó Carolos todavía apuntando la navaja hacia la chica—. En esta isla sólo hay hombres lobo.—Lo sé, lo sé —dijo la pelirroja con una mano en la nuca—. Como habrás notado, no soy de aquí, sólo estoy de paso.—Estás en territorio de los lobos grises —le advirtió Carolos—. Si te ven por aquí te matarán.Aunque no sabía que tan válida era su amenaza considerando que sus enemigos habían aceptado a Kimaris entre sus filas.—Pero tú tienes pelaje negro, así que supongo que estamos en la misma situación —observó la pelirroja, pero sus palabras sólo
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