Rubén sintió que le arrancaban el corazón.Fiona tenía razón. En lo más profundo, siempre había considerado a Laura inferior.Desde los tres años, Rubén recibía clases de varios idiomas y, a los diez, ya se familiarizaba con los negocios del Grupo Rivas. Había crecido con privilegios y capacidades que la mayoría jamás tendría: recordaba el contenido de cada libro después de leerlo una sola vez y dominaba cualquier materia con facilidad.Laura tenía un desarrollo normal para su edad, pero Rubén la comparaba consigo mismo y la consideraba torpe porque, a los tres años, apenas sabía contar hasta diez y no hablaba idiomas extranjeros. Más de una vez, Rubén se preguntó si una niña tan torpe podía ser de verdad su hermana biológica.Aun así, seguía siendo su hermana. Además, Laura se aferraba a él desde pequeña y, con el tiempo, Rubén se acostumbró a tener cerca a aquella pequeña ingenua.Su mundo parecía muy sencillo: solo existían la comida que le gustaba y Rubén.Rubén conocía demasiado b
Ler mais