A la mañana siguiente, subí una publicación. En siete años, fue la primera vez que escribí el nombre completo de Israel Ramos. No me puse a llorar ni a insultar; solo expuse con claridad la cronología de los hechos.La declaración en la universidad, siete años de noviazgo, vivir juntos, la cuenta conjunta, la presentación ante mis papás y la promesa de una fecha de boda.Y también cómo, tres años atrás, empezó a salir con Guadalupe, hizo pública su relación en redes sociales y la llevó a conocer a sus amigos y a su madre, mientras a mí me repetía que estaba de viaje por trabajo, que estaba ocupado o que esperaba el momento adecuado.Al final, subí el video de esa noche en el hotel. En la grabación, el propio Israel decía:—Me voy a casar contigo, pero voy a celebrar la boda con ella.Tras publicarlo, apagué el celular y acompañé a mi mamá al mercado a hacer las compras. Durante todo el camino me llevó de la mano, igual que cuando era niña y temía que me perdiera.No me preguntó nada; s
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