Diana miró de reojo a todos los ahí presentes; la mayoría de los rostros ahí eran nuevos, pero, de entre todos aquellos invitados, unos cabellos rizados y unos ojos color marrón captaron su atención. Ese joven se le hizo conocido, pero no sabía bien de dónde.A los pocos minutos, ella ya estaba ahí, frente al juez; su padre acababa de entregarla al que, en sueños, había sido el hombre de su vida, ahora mismo tenía claro que eso había sido una completa fantasía de su cabeza.El pensar en su vida, en sus sueños, sus metas, al pensar en que todos sus planes se le estaban yendo de las manos, se le formó un doloroso nudo en la garganta, el cual amenazaba con salir en forma de llanto desmedido.—Giovanni Barzinni Ocelotl, ¿es su libre y expresa voluntad contraer matrimonio con Diana Julieta Montemayor Salas?Para Giovanni, esta era la primera vez que escuchaba el nombre completo de quien en minutos se convertiría en su esposa.—Sí, es mi voluntad. —respondió Giovanni sin titubear.—Diana Ju
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