¿Y si la bala no le hubiera dado en el brazo?¿Y si le hubiera dado en la cabeza, el cuello o el pecho? ¿Y si hubiera abierto la puerta medio segundo antes o hubiera estado un poco más a la izquierda? ¿Y si la bala no solo lo hubiera rozado, sino que lo hubiera atravesado?Me estremecí.Presioné con cuidado la gasa contra la herida, la sujeté con cinta adhesiva y me aparté un poco para revisar cómo había quedado.Entonces, como si no fuera capaz de mantener la concentración ni siquiera en ese momento, dejé que la mirada me recorriera el brazo hacia arriba. Pasó por su hombro y se detuvo en el bíceps, que su camiseta sin mangas apenas disimulaba. Después me fijé en el resto de su cuerpo, en cada músculo y cada línea, en aquella complexión que dejaba claro que no estaba hecho para lucirse, sino para la acción.“Está buenísimo”, pensé perdiendo hasta la poca dignidad que me quedaba. "Esos brazos... ¿Cómo puede alguien estar tan injustamente sexy?"—Oye —dijo en voz baja, tan cerca que vol
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