Perspectiva de SeraphineLa habitación olía a whisky caro y a secretos guardados durante años. Estaba sentada en el borde de un sillón de cuero, sin apartar la vista de la puerta, pendiente de cada minuto que pasaba.Primero fueron treinta minutos. Después, cuarenta. Luego, cincuenta.¿Dónde demonios se han metido?, pensé.Había pagado doscientos mil dólares solo para conseguir que le avisaran de mi llegada. Dos cientos mil que me había ganado de maneras que prefería no recordar demasiado, porque todavía me revolvían el estómago cuando pensaba en ellas. Y ahí estaba yo, sentada en una habitación apartada de un club, esperando a que un hombre llamado Sparrow decidiera que merecía la pena recibirme.El hombre que había aceptado mi dinero, su segundo al mando, llevaba un buen rato ofreciéndome algo de beber. Yo seguía rechazándolo. Necesitaba tener la cabeza despejada.Al cabo de cincuenta y siete minutos exactos, la puerta se abrió.Por fin había llegado Sparrow.Era alto y bastante más
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